Citando al padre de la economía moderna, John Maynard Keynes. Así arrancó la presentación de la charla que sobre la Economía del Bien Común tuvo lugar ayer en el edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga. Marcos Castro, profesor asociado de Economía Aplicada en la UMA, dio paso al austríaco Christian Felber, creador de la teoría de la Economía del Bien Común, hablando de la necesidad de abandonar viejas ideas, tal y como preconizaba el keynesianismo.

El joven politólogo y economista, sin embargo, quiso hacer hincapié en que no se trataba tanto de ideas nuevas como de nuevas visiones. La Economía del Bien Común propone un nuevo modelo económico basado en “valores requeteconocidos”, tal y como aseguró Felber. Basados en valores recogidos en la mayor parte de las constituciones europeas, que pueden resumirse en el siguiente extracto de la Carta Magna de Baviera: “el bien común es el objetivo de toda actividad económica”. El mismísimo Tomás de Aquino se refería al bien común cuando hablaba del fin al que debía servir el dinero. Por lo tanto, “muy nuevo, esto no es”, apostilló Christian Felber.

La sala del Rectorado se quedó pequeña para acoger las casi 300 personas que, esparcidas en las butacas, suelo y pasillos, escuchaban atentamente las reflexiones en voz alta del economista austríaco, fundador de ATTAC. RedVerSo, la Red de entidades por una Economía Verde, Solidaria y del Bien Común recientemente creada en Málaga (y de la que eco-union forma parte), organizó el acto en colaboración con la Universidad de Málaga.

Felber se refirió a la experiencia piloto que una quincena de empresarios de Austria vienen llevando a cabo desde 2010, siguiendo la matriz de indicadores del Bien Común (basada en su libro, Nuevos Valores de la Economía). Indicadores que tienen como fin desarrollar en las actividades económicas los valores que hacen florecer las relaciones humanas, a saber: la felicidad, la conciencia, el compromiso, la tranquilidad, la conciencia, la alegría, la empatía, la responsabilidad, el respeto, la coherencia, la compasión, la colaboración… Por citar tan sólo algunos de los que el público enunció en la sala, a petición del propio conferenciante.

Intercambiar el “afán de lucro” por el “bien común”, en sintonía con los objetivos constitucionales. Corregir lo que Felber considera un “error de método”, medir las economías por su PIB: ¿se corresponde el Producto Interior Bruto de un país con su calidad de vida? ¿indica si es una democracia o una dictadura? ¿si está en guerra o vive en paz?, se preguntaba Felber. Hacer que cuanto más solidarias, empáticas y ecológicas sean las empresas, mayor éxito tengan. ¿Es eso posible? Según el movimiento social de la Economía del Bien Común, sí.

La conferencia finalizó con la invitación del propio Felber y de Ana Moreno, Coordinadora para España y Latinoamérica de la Economía del Bien Común, a formar parte de este movimiento. Los interesados, tanto particulares como integrantes de empresas, organizaciones y asociaciones, pueden encontrar información más completa en http://www.economia-del-bien-comun.org/.

Por Isabel Guerrero @isalocutriz