Normalmente nos dejamos llevar por la comodidad y pensamos que eso del consumo responsable está bien pero que es muy cansado luchar contra los grandes poderes y ‘ya si eso’ mejor que lo hagan otros… Como siempre, buscamos excusas y nos cuestionamos por qué y cómo hacer las cosas, ya que lo que beneficia a unos, perjudica a otros…

El concepto de Consumo Responsable engloba no solo conceptos ecológicos, sino además, conceptos sociales; es muy fácil de entender si comprendemos que el mundo, en la actualidad, tiene dos grandes problemas: el cambio climático y el trabajo (o mejor dicho, la escasez de trabajo, la cual provoca esa gran diferencia, social y económica, que hay entre los que tienen mucho y los que no tienen nada).

Si entendemos y reconocemos estos dos problemas sabremos que:

  • Reciclar, contamina menos porque aprovecha materias primas que ya fueron extraídas y que en su readaptación para un nuevo uso, se consume menos energía,
  • Ahorrar energía, apagar la calefacción y luces, desenchufar la televisión y transformadores cuando no se utilizan; además de ser bueno para tu economía, con este gesto se contamina menos al necesitar menos energía que producir,
  • Utilizar la energía de forma eficiente, infórmate, utiliza electrodomésticos clase A, transporte eléctrico, mejora el aislamiento y elimina las fugas de temperatura en tu casa,
    Consume lo que necesites; no hagas que sea necesario mucho de lo que consumes. Es falsa la creencia que de consumir mucho, a todos nos irá mejor (es un tema complicado, amplio y controvertido que desarrollaremos en el siguiente post).
    Adopta nuevos hábitos (coge vacaciones en épocas de menor turismo, haz turismo en tu tierra, celebra sin ostentar, regala cosas útiles y necesarias, utiliza bicicleta o transporte público, vive cerca de tu entorno cotidiano (familia, trabajo, amigos), disfruta de la comida que compras antes de que se estropeé,…)
    Consume productos locales y de temporada. Consumir productos de otras latitudes significa contaminación por transporte, sobreproducción mediante química y perdida de producción y economía local,
    – Infórmate de lo que consumes, origen, quién y cómo se produce, donde se queda el beneficio,
    – Gasta tu dinero en el comercio de tu barrio y evita multinacionales; aunque sea un poco más caro, sabes que tu dinero se quedará en tu entorno más cercano y circulará de forma responsable, fortaleciendo el trabajo y el bienestar local,
    – Consume electricidad verde, hoy tenemos posibilidad de poder contratar la electricidad que se produce de forma renovable (solar, eólica, hidráulica) y así poder ir eliminando las contaminantes (nuclear, petróleo, carbón, gas).

Por supuesto que todo esto, como casi todo en la vida, es relativo y sujeto a las circunstancias personales y geográficas de cada uno; lo importante es comprender el concepto y aplicarlo de forma responsable y lógica. Termina de hacer esta lista; hazte preguntas para sacar tus propias conclusiones; ninguno estamos en poder de la verdad absoluta pero lo que sí es cierto es que el conocimiento es el camino para alcanzarla.
El Consumo Responsable trata de cómo gastar nuestro dinero de forma individual; posteriormente, ese hábito adquirido, podremos trasladarlo a los diferentes ámbitos de nuestra vida cotidiana (familia, trabajo, grupos afines).

Empieza desde hoy a mejorar el mundo, también es tu responsabilidad!